16 abril 2008

EL BALLET: Giselle

Carlota Grisi en "Giselle"


Hoy dedicamos este espacio a recordar un hermoso ballet, uno de los primeros que se representaron y que ha perdurado como un clásico hasta nuestros días, cautivando al público durante todo este tiempo, por su música y porque todas las grandes bailarinas lo han incluído en su repertorio. También me cautivó a mí cuando lo escuché por vez primera siendo aún niña, fue uno de los primeros discos que me compré (Karajan/Orquesta Filarmónica de Viena; una grabación estupenda) y por supuesto lo tengo en vídeo en la extraordinaria interpretación de la bailarina italiana Carla Fracci acompañada del American Ballet Theatre y la Orquesta de la Opera de Berlín.

Al leer el libro de Heinrich Heine "De l'Allemagne" publicado en francés en 1835, Teófilo Gautier gran poeta y literato, al describirlo habló de "blancas Wilis que danzan sin piedad... entre la bruma suavizada por la luna de Alemania". Involuntariamente se dijo: "¿No sería un tema apropiado para un bonito ballet?".



Wilis, según la leyenda germana, son doncellas prometidas que mueren antes de la boda. Sin poder permanecer en sus tumbas, salen a medianoche ataviadas con sus ropajes de novia, para bailar hasta el amanecer. Si algun viajante se encontraba con ellas por el camino o el bosque, quedaba condenado a bailar sin descanso, hasta caer muerto de extenuación.
Gautier, mientras intentaba dar forma al ballet, no conseguía encontrar una trama apropiada. Entonces, una noche en la Opera de Paris, expresó su idea a Vernoy de Saint-Georges, libretista experto. Tres días más tarde Saint-Georges presentó un apunte titulado "Giselle ou les wilis", que fue aceptado para ser representado en el Teatro de la Opera.



La música fue encargada a Adolphe Adam, prolífico compositor de cuarenta óperas y catorce ballets. Contemporáneo de Donizetti, d'Halevy y Meyerbeer, Adam era un hombre alegre con una inmensa capacidad de trabajo. Componía rápidamente, mantenía que no por componer más lento el resultado había de ser mejor y decía que para él la música era una profesión y no una religión. Completó la partitura de "Giselle" en pocos días.
Adam era un maestro en la música para danza y la frescura de sus melodías realzan sus alegres movimientos o acompañan con delicado sentimiento. Especialmente interesante en tan temprana obra, es el uso aún tímido pero claramente evidente del "leit-motiv". El "tema del villano" para Hilarión es repetido en cada entrada; el tema del amor durante la locura de Giselle y el de las "wilis" persiste en toda la obra.

La primera representación se hizo el 28 de junio de 1841, en la Opera de Paris, con la favorita de Gautier, Carlota Grisi, como Giselle y Lucien Petipa (hermano del coreógrafo Marius Petipa) como Albrecht. La coreografía de la mayor parte de la obra fue realizada por Jean Corralli, aunque la mayorí de las danzas de Grisi fueron retocadas por el maestro de baile Jules Perrot.



El ballet obtuvo en París un éxito inmediato. En Londres se interpretó por vez primera el 12 de marzo de 1842 y gozó de un triunfo similar. La propia reina Victoria lo admiraba grandemente y lo vio dos veces. Un crítico inglés describió a Grisi como "tímida, delicada, joven, lozana, con la belleza de las rosas silvestres".
En diciembre de 1842 "Giselle" se representaba en Rusia, aunque de forma algo distinta a la original, con asiduas reapariciones en sus escenarios. Más adelante fue repuesto por Diaghileff en 1911 para los famosos bailarines Karsavina y Nijinsky. Anna Pawlova tambíen lo representó.En 1886, tras varias repeticiones, el ballet desapareció del repertorio parisino y no volvió a verse hasta 1924. Serge Lifar lo repuso en 1932. La mayoría de las versiones que vemos actualmente proceden de la variante rusa.



La supervivencia de este ballet cuando muchos otros de su época están olvidados, puede deberse tanto a su exquisita partitura, como al poético argumento que nos recuerda las leyendas alemanas. Es la más pura expresión de la época romántica, comparable quizá con la "Sinfonía Inacabada" de Franz Schubert o la obra "La Dama de las Camelias" de Alejandro Dumas, que han llegado hasta nosotros como todo un símbolo de aquellos tiempos y siguen vivos y admirados por la gente.



La Opera de París donde se estrenó "Giselle" hace más de 150 años

Primer acto

En una aldea de la Renania medieval, Hilarion, guarda de caza, ama a Giselle y tiembla de celos por Loys, bajo cuyos mentidos andrajos de pueblerino se encuentra el duque Albrecht. Aparece éste para encontrarse con Giselle tras haber ocultado su espada en el bosque y alejado a su escudero. La joven sale de casa y acepta el tierno galanteo de Loys, que jura amarla para confortarla de la negativa de una margarita que ella había deshojado. Hilarion declara más tarde su amor a Giselle, pero ella lo rechaza y éste jura venganza.

Dan comienzo las fiestas campesinas de la vendimia, a las que Giselle se une con entusiasmo no sin el temor de su madre, pues desde niña había tenido una salud muy débil. Mientras esta danza tiene lugar, su madre cuenta cómo jóvenes muertas antes de casarse se convierten en Willis, blancos fantasmas que vagan por los bosques al claro de la luna. Se interrumpen las fiestas para acoger al príncipe de Curlandia y a su hija Bathilde, que llegan de regreso de una cacería con su séquito.
Giselle danza para la princesa, que le da un collar y vuelve a partir con los suyos, reanudándose la fiesta campesina. Al llegar Albrecht, Hilarion lo desenmascara mostrando la espada que ha encontrado escondida en el bosque, y llama de nuevo con el sonido del cuerno a los nobles cazadores y a la princesa Bathilde, prometida de Albrecht. Éste, con fingida desenvoltura y justificándose como simple deseoso de distracción entre las danzas campesinas, toma a Bathilde del brazo y se la lleva, sin cuidarse de Giselle.
Giselle, al comprender el engaño, cae en la locura y delira inciando pasos de danza entre los consternados presentes, para finalmente atravesarse con la espada y morir en brazos de su madre ante un Albrecht atónito y desesperado.



Segundo acto

A medianoche, en los proximidades de la tumba de Giselle, se entrevé a Hilarion que pasa entre los árboles que lo rodean. Aparece entonces Myrtha, reina de las Willis, que invoca a su corte de fantasmas femeninos para recoger, danzando, a su nueva compañera, Giselle, que tras inclinarse ante la reina, se une a la espectral danza que mantienen sus compañeras. Se oyen unos pasos y las Willis se desvanecen: es Albrecht, que viene a esparcir lirios sobre la tumba de la muchacha amada. Se le aparece la imagen de Giselle, y él, alucinado, la sigue por entre los árboles.
Entra Hilarion y es rodeado inmediatamente por las Willis, que lo impelen hasta la muerte tras una danza loca. Al retorno de Albrecht, Myrtha lo condena a sufrir la misma suerte que habían sufrido todos aquellos que caen bajo el poder de las Willis, pero Giselle lo protege junto a la cruz implorando en vano a la gélida reina. Condenado a bailar hasta el extremo, Giselle lo sostiene con amor desesperado hasta que las primeras luces del alba imponen la retirada de los espectros. Giselle tras no haber sucumbido ante los sentimientos de venganza (lo cual identifica a las Willis)es liberada de vivir en las sombras y retorna a su tumba para descansar en paz despues de haber encaminado a su amado hacia la luz y la vida.




GISELLE, Ballet completo

1 comentario:

Anónimo dijo...

La suave melancolia de musica y danzas de las Willis y Mirta, me parece notable. Así debe ser o sonar el mundo ultraterreno, o una parte de el.