20 septiembre 2009

Brahms y el Lieder ( 1 )

Los conservadores de hoy son, ocasionalmente, los progresistas de mañana. Ese fue el caso del sensible compositor de lieder Johannes Brahms. Antes de que el romanticismo tardío, de orientación literaria, reflejara en la música los estados de ánimo contenidos en un poema, Brahms, volviendo a la simplicidad arcaica de la forma e inspirándose en las canciones populares en el sentido más amplio de la palabra, había conferido al lied con acompañamiento de piano -que estaba entonces a punto de convertirse en un retrato del alma- claridad y contornos bien definidos que serían determinantes para numerosos compositores del siglo XX.
La opus 91, publicada en 1884, es un ejemplo de progresismo dentro de una aparente vuelta atrás. La antigua aria, con instrumento obligado, revive en las dos canciones, en las que la viola se une al acompañamiento de piano, introduciendo a un contrapunto. Los acordes interrumpidos de la viola sugieren en Gestillte Sehnsucht, el murmullo del viento, mientras que en Geistliches Wiegenlied dicho instrumento muestra la antigua técnica de cantus firmus al principio de la vieja nana alemana Joseph, lieber Joseph mein. Ninguna frase suena forzada o anticuada y, sin embargo, cada uno de los versos del lied respira el espíritu de un barroco interpretado de forma libre y romántica.


Dibujo que muestra un joven Brahms

Brahms considera que la melodía y el bajo eran dos elementos decisivos. Para ser hermosa y vibrante, la melodía debe elevarse sobre el bajo, que no constituye sólo un fundamento armónico, sino que es, a su vez, un acompañante vivo y animado. Las partes extremas forman la esencia; las partes internas, por muy ricas que sean, son siempre secundarias. Este principio básico del Brahms compositor de lieder se manifiesta con suma claridad en las canciones de estilo popular, como por ejemplo Von ewiger Liebe, con sus toques eslavos, o la exultante Meine Liebe ist grün. La simplicidad en el lied corre siempre el riesgo de convertirse en sentimentalismo. Stäridchen, por ejemplo, que data de 1889, está en el borde de la sensiblería: gracias a la flexibilidad de la melodía y a una línea de bajo contenida, Brahms evita caer en el sentimentalismo.
Pintura de Claude Monet

Ven, hermosa noche de verano (O komme, holde sommerncaht)

Ven en silencio, hermosa noche de verano;
¡el amor te ha elegido para la victoria!
Ahora muchos capullos se rompen en secreto
las violetas abren sus lindos senos;
ahora la rosa inclina su cabeza en el crepúsculo,
y también ahora mi amada, tan traviesa, será por fin mía!

(Grohe)

Como melodías (Wie melodien zieht es mir)

Como melodías atraviesa
mi espíritu dulcemente.
Como flores primaverales florece
y flota como el perfume.
Pero viene la palabra y lo agarra
y os lo pone ante la vista;
como grises brumas palidece
y desaparece como un soplo.
Y ,sin embargo, en la rima
se oculta todavía un perfume
que el ojo húmedo reclama
de su callada semilla.

(Klaus Groth)

La noche de mayo (Die mainacht)

Cuando la argenta luna
brilla a través del ramaje
y esparce su soñolienta luz
sobre el cesped.
y el ruiseñor canta, yo voy triste y errante
de arbusto en arbusto.
Envuelta en el follaje
una pareja de tórtolos
se arrulla ante mí;
pero yo me vuelvo
y busco sombras más negras
y se escapa una lágrima solitaria.
¿Cuando oh visión sonriente
que resplandece como la aurora
a través de mi alma,
te encontraré en la tierra?
Y la lágrima solitaria
cae sobre mi mejilla
cada vez más caliente.


(L.C. Heinrich Hölty)

Serenata (Ständchen)

La luna brilla sobre los montes,
favoreciendo a los enamorados;
en el jardín se escucha una fuente,
el resto es silencio en todas partes.
Junto a la muralla en sombra
hay tres estudiantes
con flauta, violín y cítara
que cantan mientras tocan.
El sonido se desliza suavemente
hacia el sueño de la más bella;
ella ve a su rubio amante
y murmura: ¡No me olvides!

(Franz Kugler)

Escuchemos a continuación estos cuatro lieder de Brahms, en la espléndida voz de una Jessye Norman de 35 años (1980)


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