14 septiembre 2009

Brahms y el Lieder ( 2 )

Todos los lieder de Brahms tienen una estructura compacta. Ello se debe, por un lado, a la variedad estrófica, por la cual el compositor tenía una clara preferencia, y por otro lado al método seguido para unir sin costura las diferentes secciones de la composición y para aunar la voz y el acompañamiento pianístico mediante el empleo de motivos similares.También en los lieder que fluyen libremente, las secciones individuales se repiten a modo de refrán. Rige la unidad simétrica incluso donde la fantasía parece libre de seguir a su antojo, como en Mainacht, caso muy distinto es el de Therese (1882) compuesta sobre versos de Gottfried Keller, el cual era en muchos aspectos de espíritu afín al de Brahms.
El músico revela su procedencia de la Alemania septentrional en los Andantes, como por ejemplo en Wie Melidien zieht es mir sobre texto de su compatriota Klaus Groth, o en Immer leisser wird mein Schlummer, que data de su última época creadora. El estilo lapidario de Vier ernste Gesänge anuncia la puesta en música del poema de Heine Der Tod, das ist die kühle Nacht, Brahms trató con muchísimo respeto los versos de Heine, a los que ya habían puesto música sus grandes predecesores Schubert y Schumann.
Brahms escribió unos trescientos lieder para voz solista y piano; parte considerable de estos son arreglos de canciones populares. La voz aguda es, en muchos casos, la primitiva. Es más difícil ilustrar los diferentes periodos de la evolución de Brahms en base a las canciones que, por ejemplo, por su música de cámara o para el piano. Los lieder muestran, en efecto, que tanto en el primero como en el último período rigen los mismos principios.
Karl Schumann
Teresa (Therese)
Tú, joven imberbe
¿cómo me miras así?
¡Que pregunta
me han hecho tus ojos!
Todos los consejeros de la ciudad
y todos los sabios del mundo
callan ante la pregunta
que tus ojos hacen.
Sobre el armario de mi prima
hay una caracola:
acerca tu oreja a ella
y oirás una cosa.
(Göttfried Keller)
Mensaje (Botschaft)
Sopla, brisa, acariciadora y dulce,
por las mejillas de mi amada;
juega tiernamente con sus rizos,
no quiers seguir volando.
Si por azar te preguntara ella
cómo me va en mi dolor,
responde: "Su pena era infinita
sus quejas muy serias;
pero ahora tiene la esperanza
de un maravilloso revivir,
porque tú, preciosa,
te acuerdas de él"
(basado en Hafis)
La muerte es una noche fresca (Der tod, das it die küle nacht)
La muerte es una noche fresca,
la vida un dia sofocante.
Está oscureciendo, tengo sueño.
El dia me ha rendido.
Sobre mi lecho se yergue un árbol
en cuyas ramas canta el ruiseñor.
Sólo canta de amor;
y yo lo oigo, lo oigo incluso en sueños.

Escuchemos estos tres lieder de Brahms, en la voz de Jessye Norman

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