27 abril 2016

Brahms, Obertura Trágica




Por los datos de que disponemos, Brahms compuso La Obertura Trágica, en re menor, op. 81, durante el verano de 1880, mientras descansaba en la bella localidad austriaca de Bad Ischl, uno de esos espléndidos paisajes naturales que el compositor solía escoger para sus vacaciones y cuya contemplación sin duda alimentaba su inspiración creativa. En las mismas fechas, también escribió la Obertura para un Festival académico,op.80 una obra tan expansiva y jovial como hermética y sombría es la Trágica. Resulta un tanto extraño un cambio de humor tan repentino entre ambas obras, lo cual nos hace suponer que quizá esta última estuviera ya esbozada con anterioridad.
En pocas ocasiones ha escrito Brahms un música tan triste como la Obertura Trágica y es característico que el título que el compositor tardó mucho en encontrar y con el que no estuvo contento del todo, expresa de manera evidente una variedad de lo trágico muy específica, a saber, el tono profundamente resignado que prevalece cada vez más claro en el transcurso de la composición.


Bad Ischl

Lo que se ha podido llegar a saber de la historia de la génesis de la Obertura es que al parecer, la obra fue proyectada en un principio como una Obertura al "Fausto" de Goethe. No obstante, como Dr. Hc. Colles puntualizó en una ocasión: siempre hay una historia detrás de todas las grandes obras de Brahms, pero se trata de una historia personal, no de una pieza dramática, tal como los relatos de Berlioz o Liszt, y solamente está contada en música. En mayo de aquel mismo año, el compositor había viajado a Bonn para asistir a la inauguración del Memorial dedicado a Robert Schumann y más adelante visitó a Clara, cuyo hijo menor Félix había fallecido pocos meses antes en plena juventud a causa de la tuberculosis. No es aventurado suponer los muchos recuerdos que todo esto despertaría en Brahms: La primera vez que conoció a los Schumann, veintisiete años atrás, su profunda relación con ellos y sus hijos entonces niños todavía.

Monumento a Brahms en Meiningen

Pero tanto como Obertura de "Fausto" o como "Obertura Trágica" lo decisivo es que la idea poetico-musical de la pieza queda más velada que en las sinfonías y tanto más todavía que en la Obertura para un Festival. Además, parece disuelta la idea en una forma que cambia el tradicional tiempo de sonata transformándolo en un proceso, en el sentido de variación temática evolutiva y de trabajo temático, lo cual aumenta aún más la aridez de la obra. El sentido de este proceso lo despliegan ante todo la recapitulación y la coda cuando el tema principal es elevado francamente a duras penas a la esfera del tono mayor, sólo para retornar inquebrantable y ampliado hasta dimensiones gigantestas al tono menor. Raras veces han experimentado el principio clásico del trabajo temático y el principio brahmsiano de la variación evolutiva un giro más pesimista que en esta pieza en la cual nada de lo que se introduce en su campo contra el tema principal puede prevalecer , y en la que todo trabajo se convierte más bien en vano esfuerzo conduciendo de nuevo todo desarrollo a la pálida tristeza del tema principal.


Fue estrenada el 27 de noviembre de 1881 en Meiningen bajo la dirección del autor, juntamente con La Obertura para un Festival Académico. En sus giras Brahms fomentaba de buen grado que las dos obras se interpretaran en un mismo concierto, parece ser que llegó a comentar: una que llora y otra que ríe. Pero esta asociación no resultó nada favorable para la Trágica, pues pasados unos años de popularidad quedó casi olvidada llegando a ser una pieza injustamente subestimada.
La Obertura Trágica está escrita en forma de sonata, tiene una duración aproximada de trece minutos y está estructurada en tres secciones, todas en la tonalidad de re menor: Allegro ma non troppo - Molto più moderato -Tempo primo ma tranquillo.


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