17 junio 2016

Schubert, Impromptus D899 - Op. 90


Los ocho Impromptus para piano de Franz Schubert fueron compuestos entre el verano y el mes de diciembre de 1827 y están considerados entre las mejores obras de su autor.

Se puede, razonablemente, asociar la composición de los cuatro primeros (D899-Op.90) a las vacaciones que Schubert pasó con su amigo Jeng, en septiembre de 1827, en Graz. Fueron acogidos por Karl y Marie Pachler, un gran melómano y una excelente pianista. Más adelante escribió un segundo ciclo de Impromptus (D935-Op.142).

Sólo los dos primeros del Op. 90 se editaron en diciembre de aquel año, el resto se publicó muchos años después del fallecimiento de Schubert.
En mayo de 1828, apenas seis meses antes de su muerte, Schubert compondrá tres nuevas piezas con el mismo espíritu, pero sin título. Serán bautizados por Brahms en el momento de su primera edición en 1868 como: Drei Klavierstücke (Tres piezas para piano, D. 946).

La denominación de Impromptu viene del latín in promtu que quiere decir: estar dispuesto. Tiene, por lo tanto, un significado muy cercano a la noción utilizada frecuentemente en música: improvisación (que deriva del latín ex improviso, o sea, sin preparación). El carácter espontáneo de inspiración del momento, por lo tanto justamente improvisada, define bien el impromptu que, sin embargo, se distingue de la fantasía libre para piano por su concepción más concisa, más rigurosa, y por su invención melódica típica.



La forma y estilo de lied, en el que influye la invención y el desarrrollo, caracterizan muy especialmente la música de Franz Schubert. No obstante, sus Impromptus no son precisamente romanzas sin palabras como Mendelssohn gustaba de titular sus preciosas composiciones, de igual modo que el acento literario y el carácter pintoresco de la música pianística de Schumann son ajenos a la naturaleza profunda del estilo de Schubert. Tampoco poseen ambición descriptiva; viven de la única riqueza de sus ideas puramente musicales y de los recursos armónicos del piano explotados con brío. Este estilo de música pura asegura también la unidad de los cuatro Impromptus op. 90, realizada a despecho de la originalidad de cada uno de ellos.

Las cuatro piezas, cada una de las cuales forma un cuerpo único perfectamente independiente, constituyen, no obstante, un conjunto armoniosamente articulado, como los tiempos de una sonata de concepción libre.
Así, el Allegro molto moderato dramático en Do menor -que más bien se parece a una rapsodia- va seguido de un Allegro en mi bemol mayor con carácter de Scherzo y escrito como una escena de baile estilizada, con una parte principal graciosa de forma variable, y un trío fuertemente contrastante. El Andante en Sol bemol mayor es un lied de exquisita dulzura, un nocturno nostálgico y casi irreal. El popular Allegretto en La bemol mayor con sus acordes esmeradamente atendidos, sus sonoridades animadas con gracia y ricamente matizadas, y el canto apasionado del Trío en do sostenido menor, parecido a un finale, concluyen el ciclo.



Escuchemos la interpretación de los cuatro Impromptus, op.90 de Franz Schubert, en la versión de un maravilloso pianista. La duración es de unos treinta minutos. Pulsando en Lista de reproducción se puede elegir la pieza a escuchar. A quienes no conozcan la obra aconsejamos oir primero el nº 3 Andante.


1 comentario:

Héctor Morales dijo...

Me preguntaba si es posible una obra "puramente musical". La música según,mi criterio, siempre tiene un contexto temporal, histórico, emocional y así y de todo aquello que nace la música, quizás la intención de un lenguaje musical directo, cómo puede ser una batalla una pelea, un baile... pero en cierto modo, también lo es. Cierra La ventana y solo escucha.