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07 diciembre 2013

Tchaikovsky, La bella durmiente (The Sleeping Beauty)



La historia del ballet, en Rusia, y en el mundo entero, habría seguido otro curso sin La Bella Durmiente del Bosque. Los mismos Ballets Rusos no habrían visto la luz si esta obra no hubiese suscitado en nosotros un entusiasmo irresistible, una especie de delirio. (Alexandre Benois: pintor, diseñador y crítico de arte ruso).

Conocida es la predilección que Tchaikovsky sentía por el ballet. Cuando en el estreno de su Cuarta Sinfonía hubo críticas por considerar que la partitura abundaba excesivamente en música de ballet, Tchaikovsky comentó que no entendía por qué el concepto de "música de ballet" sufría tal desprestigio.
En 1881, por la época en que Vsevolozhsky fue nombrado director de los Teatros Imperiales de Petersburgo, a pesar de ser éste un brillante director de ballet, el género había decaído a un nivel artístico muy bajo, el vestuario era ramplón, los decorados vulgares y la música habitualmente pobre y sin inspiración. Hombre inteliente, culto y de amplias miras, Vsevolozhsky estaba decidido a elevar el nivel artístico del ballet por encima de todo. Para ello, en 1886 se puso en contacto con Tchaikovsky, sugiriéndole un ballet sobre el argumento de Undine, pero aunque el propio compositor sentía una particular predilección por este tema sobre el cual intentó componer una ópera en 1869, de nuevo falló su inspiración y el proyecto no llegó a cuajar.


Dos años más tarde, en mayo de 1888, Vsevolozhsky, imperturbable, volvió a proponerle otro tema, el de La Bella Durmiente del Bosque, con la promesa de escribirle personalmente un boceto basado en el famoso cuento de Perrault. El proyecto consistía en escribir un ballet al estilo de la época de Luis XIV, con melodías inspiradas en los modelos aportados por Lully, Bach, Rameau, y otros compositores del Barroco. El inevitable "divertissement" del último acto consistía en una serie de danzas bailadas por otros personajes de cuentos de Perrault: El gato con botas, El gato blanco, El pájaro azul, Cenicienta, Príncipe azul, Princesa Florine, Caperucita Roja y El lobo gris, Pulgarcito, sus hermanos y el ogro.

En el mes de julio, Tchaikovsky recibió el guión de Vsevolozhsky, pero sin que lo acompañaran las instrucciones que debían venir del director del ballet Marius Petipa. Después de su poco afortunada experiencia con el estreno de El Lago de los Cisnes, Tchaikovsky tenía razones para insistir en que se le dieran todas las instrucciones necesarias antes de ponerse a trabajar, consecuentemente, en el mes de noviembre los tres hombres se citaron en el apartamento de Vsevolozhsky y pocos días después, el compositor recibió de Petipa una sinopsis del argumento con todos los requerimientos expresados hasta el último detalle. Se trataba de directrices muy concretas acerca del tempo, la métrica, así como otras cuestiones musicales. Incluso especificó la longitud de determinadas piezas señalando un número exacto de compases, también pidió un vals en el acto I, una mazurka en el acto 2 y una polonesa en el acto III.


Aquello estimuló la imaginación de Tchaikovsky, en lugar de obstaculizar su labor, y pudo comenzar a trabajar sin más pérdida de tiempo. Afortunadamente, no tardó en descubrir que el tema era muy poético y de su gusto, y según su hermano Modesto, desde la ópera Eugene Onegin, no había trabajo con tanta inspiración en ninguna de sus obras. Los cuatro primeros cuadros fueron terminados en el curso de otras tantas semanas, y aunque hubo momentos de depresión para el autor, un hecho bastante frecuente en su vida creadora, e incluso la orquestación pareció darle algún trabajo, consiguió terminar la partitura, según hace constar su hermano, hacia fines de agosto de 1889.

Vsevolozhsky se había propuesto desde un principio asombrar al público con una representación fastuosa, que a las excelencias de la partitura original uniera la elegancia de unos decorados y un vestuario fuera de serie que él mismo pensaba diseñar. Tchaikovsky, por su parte, estaba cada vez más convencido de que había compuesto una de sus mejores partituras y durante los ensayos comprobó con entusiasmo que el ballet tomaba cuerpo satisfactoriamente, no sólo por la calidad evidente de la música, sino gracias al genio creador de Petipa, el excepcional coreógrafo. Toda la compañía confiaba en un triunfo apoteósico del ballet y este triunfo parecía sobradamente justificado.


Tras una serie de demoras, provocadas en gran parte por la envergadura de la producción, el ensayo con el vestuario tuvo lugar finalmente el 30 de diciembre de 1890 y el ensayo general, presidido por el Zar, el 2 de enero de 1890. Aunque el Zar quedó muy impresionado por la magna representación, no pareció valorar la partitura en su justa medida, pues al serle presentado el compositor al terminar la función, le recibió con condescendencia, limitándose a exclamar: ¡Muy bonito! El día del estreno oficial de la obra, que tuvo lugar a la noche siguiente, la opinión del público pareció coincidir con la del Zar. La concepción y puesta en escena del ballet resultó chocantemente moderna para su época, y aunque la prensa lo recibió con buenas críticas, de nuevo Tchaikovsky se sintió defraudado y dolido por la poco entusiasta aceptación de su segundo ballet, en el que había puesto tanta ilusión y esperanzas.

Tchaikovsky murió tres años después del estreno de La Bella Durmiente, sin poder ver como una década más tarde, su querido ballet llegaba a las doscientas representaciones. El compositor estaba en lo cierto, esta es una de sus mejores obras en la que se une la belleza de las melodías, con la originalidad y una espléndida orquestación; su música trasciende el espectáculo visual y escénico porque en si misma es una gran obra sinfónica.

En noviembre de 1921 Sergei Diaghilev escenificó esta obra maestra en el Teatro Alhambra de Londres con un suntuoso montaje de León Bakst, pero tal vez por su excesiva duración, o que el propio Diaghilev había acostumbrado al público con obras de un solo acto y una estructura diferente, nuevamente el éxito obtenido sólo se pudo calificar de discreto. Empresario perspicaz, Diaghilev presentó al año siguiente "Las bodas de Aurora", una reducción del ballet con los festejos del acto final y algunas danzas añadidas, que obtuvo muy favorable acogida y siguió representándose con frecuencia. Con el paso del tiempo el ballet fue sufriendo otras alteraciones y adaptaciones, según las diferentes compañías que lo presentaban y también a requerimiento de los solistas intérpretes.

El 2 de febrero 1939 el Sadler Wells puso en escena el ballet en Londres con Margot Fonteyn en el papel principal. Esta fue la primera producción de éxito fuera de Rusia casi cincuenta años después de su estreno y llevó a La bella durmiente a alcanzar una gran popularidad. Esta Compañía ha representado la versión completa del ballet infinidad de veces y la que se ciñe lo más posible a la concepción original de la obra de Petipa -Tchaikovsky.


El ballet La Bella durmiente se inicia de forma espléndida con el tema que más adelante se asociará al hada Carabús, prosigue con un romántico andantino un leitmotiv que identificará al hada Lila durante toda la obra, y termina en un finale con un tremendo climax.

PROLOGO - El Bautismo

Estamos en el siglo XVII. El telón se levanta sobre la Gran Sala de la Corte del Rey Florestán XIV en el curso de los festejos del bautismo de la Princesa Aurora.
Los invitados entran a los compases de una solemne marcha y Catalabutte, el maestro de ceremonias, les va asignando sus asientos correspondientes. Una fanfarria anuncia la entrada de los dos soberanos, que tras aproximarse unos instantes a la cuna de la princesita se instalan en el trono, preparándose para recibir a las seis hadas madrinas de la princesa, que hacen ahora su aparición. Les acompañan sus pajes portando valiosos regalos para su ahijada. El Hada Lila avanza en último lugar al compás de una melodía más airosa e importante.
Está apunto de acercarse a la cuna cuando un paje entra corriendo para anunciar la intempestiva llegada del hada mala Carabús, a la que no se ha invitado. Carabús aparece en un carruaje tirado por ratas chillonas, es fea y vieja y procede a tirar del pelo a Catalabutte como castigo por haber olvidado invitarla. Volviéndose a los soberanos les dice que, aunque no le han llamado, no desea que a la princesa Aurora le falte su regalo. La princesa, añade en tono premonitorio, agitando su tieso dedo, se convertirá en una joven bellísima, llena de gracia y encanto como han predecido las otras hadas, pero si un día se pinchara con un huso caería en un profundo sueño del que no despertaría jamás.


El asombro de los asistentes no conoce limite quedando todos inmóviles y aterrados, pero Carabús, triunfal y desdeñosa se ríe maléficamente mientras sus ratas bailan ahora a los diabólicos sones de la orquesta.Carabús intenta acercarse a la cuna de Aurora, pero interviene el hada Lila y con su poder le obliga a retirarse rezongando. El hada Lila que aún no había ofrecido sus dones a la princesita, anuncia a los consternados padres que a pesar de la maldición de Carabús, Aurora no morirá, sino que permanecerá en un estado de sueño durante cien años del cual la despertará finalmente con el beso de un príncipe que la ame sinceramente.

ACTO I - La maldición

El telón se levanta sobre los jardines del palacio real. Los pueblerinos se reúnen en torno a las verjas para felicitar a la Princesa Aurora en su decimosexto cumpleaños. A Catalabutte le horrorizan las agujas de tejer con que se acompañan algunas pueblerinas y se apresura a confiscárselas, ya que a raiz de la maldición de Carabús está prohibido, por decreto real, utilizar cualquier tipo de aujas o útiles punzantes bajo pena de muerte. Al llegar el rey y la reina, Catalabutte intenta ocultar las agujas, pero los soberanos, sospechando de su actitud, le fuerzan a hablar y al conocer las razones de su extraña conducta amenazan con castigar a muerte a quienes han incurrido en tan grave pena, aunque el recuerdo de la celebración del cumpleaños de su hija consigue aplacar su ira y deciden dejar de lado el asunto, por el momento.

A continuación se ejecuta un hermoso vals bailado por los pueblerinos con guirnaldas de flores. Los cuatro príncipes que han venido para pedir la mano de la Princesa Aurora se acercan con sus solicitudes hacia el rey y la reina. La princesa, que hace su entrada, saluda a sus padres y los cuatro príncipes le son presentados. Los príncipes bailan por turno con Aurora, tratando de ganar sus favores. El primer baile es el famoso adagio de la rosa, llamado así porque en el transcurso del mismo los cuatro píncipes ofrecen a Aurora una rosa cada uno.


Sigue una danza de las damas de honor y los pajes, la variación de Aurora y una coda, en que las damas de honor prosiguen con su baile mientras Aurora se mezcla con los demás asistentes a la fiesta. Una vieja encorvada, cubierta con una amplia capa, le muestra entonces un uso, instrumento que maravilla a la joven que no había visto cosa igual, lo toma en sus manos y sucede lo inevitable: se pincha con la aguja en un dedo. La orquesta nos da una referencia a la maldición del hada mala. Aurora cae desfallecida, pero aún consigue volver a ponerse en pie para girar rápidamente en un vertiginoso movimiento tras lo cual cae por fin al suelo exánime.


En medio de la consternación general, el rey y la reina se agitan de dolor. La vieja, causante de lo sucedido, revela su verdadera identidad: es Carabús. Pero cuando los cuatro príncipes desenvainan sus espadas para atacarla, se convierte en una llama y desaparece en el aire. En este preciso momento hace su entrada el hada Lila a los compases de su "leitmotiv" y a una orden suya Aurora es llevada al interior del palacio, donde según el hada la princesa dormirá por espacio de cien años y con ella los demás habitantes del castillo; el día que despierte gracias al beso de un príncipe, despertarán también todos. La música aumenta en intesidad enriquecida con poderosas fanfarrias. El hada agita su varita mágica y todos los personajes quedan petrificados justamente en la actitud que tenían en ese preciso momento. Arboles y matorrales empiezan a crecer desmesuradamente hasta cubrir la totalidad del castillo de modo que la feraz vegetación oculta totalmente sus muros a la vista. La música se va calmando poco a poco, con murmullos que semejan a la brisa atravesando las ramas.


ACTO II - La visión

El telón se levanta sobre un claro del bosque a la orilla de un torrente. Han transcurrido cien años.
Se oyen los cornos de caza y poco después aparecen los cazadores acompañados de un grupo de pueblerinos. El Príncipe Desiré llega en compañía de su tutor Gallison. Este propone que jueguen a la gallina ciega, ofreciéndose a ser el primero al que le tapen los ojos. Mientras el juego tiene lugar en un clima de animación, el príncipe permanece distraído y en silencio a un lado. Al terminar la diversión se ejecutan varias danzas, durante las cuales las damas del séquito tratan de atraer la atención del príncipe.

Las damas sugieren que se baile una farándola al estilo de los pueblerinos y en la danza participan por igual nobles y plebeyos. Al terminar la farándola todos se dispersan para reanudar la cacería, con excepción del príncipe, que permanece rezagado a solas con su melancólica soledad. El tema del hada Lila se oye de nuevo, apareciendo ella en su barca de madreperla. Acercándose al príncipe le pregunta si su corazón aún está libre, y al oir la respuesta afirmativa le informa que en la vecindad hay una hermosa princesa que ha dormido cien años.

Seguidamente, el hada consigue que Aurora se aparezca al príncipe, que queda sobrecogido por la visión. El príncipe trata de acercarse a ella, pero las hadas no lo permiten. Desiré suplica al hada Lila que le lleve junto a Aurora y ella consiente subiendo los dos a la barca de madreperla. Sigue un maravilloso pasaje (panorama) que sirve de acompañamiento al viaje del príncipe y el hada a los dominios de la Bella Durmiente. Viajando a tarvés del bosque llegan hasta el castillo encantado y una vez allí y a los pies de la cama donde duerme Aurora el príncipe enamorado besa a la hermosa princesa. La maldición se ha roto, el sombrío e impenetrable bosque desaparece, las estancias se iluminan con la claridad radiante del sol y los reyes, los cortesanos y los sirvientes cobran vida nuevamente.


ACTO III - La boda

A los compases de una festiva marcha aparece Catalabutte encabezando una procesión de nobles y cortesanos. Habiendo consentido en la boda de Aurora con el príncipe Desiré, el rey y la reina se situan en el trono. Los invitados entran en compañia de personajes de otros cuentos de Perrault a los acordes de una solemne polonesa.
A continuación aparecen las hadas de Plata, Oro, Zafiro y Diamante y cada una baila su variación. Siguen el Gato con Botas y el Gato Blanco, el adagio con El Pájaro Azul y la Princesa Florina y las variaciónes correspondientes. Después bailan Caperucita Roja y el Lobo, Pulgarcito, Cenicienta y el Príncipe Afortunado. Finalizan las danzas con el pas de deux de los felices novios: la Princesa Aurora y el Príncipe Desiré. Suenan una sarabande y una mazurka bailada por todos los presentes y la apoteosis con que concluye el Ballet.

12 diciembre 2010

El Lago de los Cisnes (Swan Lake)



El Lago de los Cisnes, conocido también por su título en inglés Swan Lake, es sin discusión alguna el rey de todos los ballets. Su romántico argumento y la maravillosa música de Tchaikovsky lo convierten en una obra maestra de gran belleza, aunque sus azarosos inicios no hacían presagiar este futuro. Poco después de la Pascua de 1875, el director del Teatro Imperial de Moscú, Vladimir Begichev, invitó a Tchaikovsky a componer la música para un ballet por la suma de 800 rublos. El argumento era de Vladimir Begichev y un tal Geltser, que fundamentaron la base de la historia en una leyenda teutónica titulada "Der Schwanensee". Era el tipo de cuento de hadas que tanto gustaba a los rusos y no resulta chocante que también hiciera las delicias del propio Tchaikovsky.
A pesar de ello, no comenzó a trabajar en el ballet inmediatamente. En el momento del encargo estaba ocupado en la Tercera Sinfonía en Re mayor y, sabiamente, decidió no interrumpir la composición pasando el verano en Ussovo terminándola. Eventualmente, en agosto prestó atención al nuevo trabajo, inspirada creación que manaba de él como un río ruso en plena crecida y en el transcurso de pocas semanas completó dos actos. En una carta fechada el 22 de septiembre y dirigida a su amigo Rimsky-Korsakov, el compositor decía: La Dirección de la Opera me ha encargado que escriba la música del ballet "El Lago de los Cisnes". Acepté la obra particularmente porque deseo el dinero, pero también porque hace tiempo que quería probar mi mano en este tipo de música.

Tchaikovsky siguió trabajando en la partitura, a la que incorporó algunas piezas pertenecientes a un breve ballet escrito para los niños de su hermana Mme. Alexandre Dadidov -cuando estuvo con ellos en 1871 en su casa de Verbovka- y el dúo de amor del último acto de la malograda "Undine", su segunda ópera, para el "pas de deux" de Odette y Sigfied en el Acto II.

 

Retrato de juventud del compositor. Tchaikovsky tenía 35 años al escribir el ballet.

El Lago de los Cisnes se estrenó un año más tarde, el 4 de marzo de 1876, en el famoso Teatro Bolshoi de Moscú. Sin embargo, por razones desconocidas e incomprensibles, su montaje fue realizado de forma desastrosa. La representación se preparó de forma apresurada en beneficio de una bailarína llamada Karpakova; la coreografía, compuesta por un cierto Julius Reisinger, era vulgar y carente de relación con la música, la escenografía y vestuario eran pobres. Por si fuera poco el director, un semiaficionado llamado Ryabov, se mostró como abrumado con la partitura, diciendo que jamás había visto nada tan complicado. Varios de los números, casi una tercera parte de la obra entera, fueron considerados indanzables y muchos de ellos reemplazados por otros de distintos ballets favoritos de los solistas.

Tchaikovsky sufrió su primera experiencia en el mundo del ballet, pero tomó todo ello con filosofía. A diferencia del período de preparación de sus óperas, se había mostrado sin su acostumbrada excitación nerviosa, casi esperando el fracaso. No obstante, no volvió a componer hasta el otoño de aquel año y en verano durante unas pequeñas vacaciones asistió al Festival de Bayreuth; obvio es decir que la música de Wagner no era precisamente la que más podía entusiamarle. Tchaikovsky parece ser que perdió todo interés por "El Lago de los Cisnes" después de su estreno y tampoco se tienen noticias del ballet.

En 1879 Mme. von Meck -su conocida mecenas y confidente- le escribió una carta en la cual decía que junto a élla se hallaba un joven músico francés llamado Claude Debussy, quién a su petición acababa de publicar su primera obra: una transcripción para dos pianos de una parte del ballet. Olav Hansen hizo una revisión y coreografió de nuevo la obra, presentándola en 1882 en el Bolshoi con mayor éxito que el obtenido en su estreno. Esto hizo que Tchaikovsky se tomara el suficiente interés como para considerar extraer una suite orquestal. Luego, en 1888, vio una representación del segundo acto que le complació y renovó su entusiasmo, durante una visita a la ciudad de Praga.

 

Así, cuando al año siguiente Ivan Alexandrovich Vsevolzhsky, el influyente director de los Teatros Imperiales de San Petersburgo, le invitó a que compusiera otro ballet, se puso a trabajar en la nueva obra sin más dilación. El 15 de enero de 1890 se estrenaba en el Teatro Mariinsky "La Bella Durmiente", con coreografía del gran Marius Petipa. Fue un éxito absoluto y en el término de los dos años siguientes se le volvió a hacer un nuevo encargo: "El Cascanueces". Por fin, era reconocido como maestro de la música de ballet y Vsevolzhsky le pidió que revisara la partitura de "El Lago de los Cisnes" para hacer un nuevo montaje. El compositor prometió hacerlo, pero no vivió para llevarlo a cabo, murió el 6 de noviembre de 1893, pocos días después del estreno de la Sexta Sinfonía.

Reconociendo el ballet como obra maestra, Vsevolzhsky se hizo cargo del proyecto y envió la partitura con cualquier tipo de revisiones que el compositor hubiera hecho a Marius Petipa. Pero éste se hallaba ocupado en otro ballet y más adelante cayó enfermo por lo cual después de haber esbozado un plan general, confió el trabajo a su ayudante Lev Ivanov coreógrafo no menos inteligente que su celebrado maestro. No hubo tiempo de terminar toda la obra y a requerimiento de los Teatros Imperiales que deseaban rendir un homenaje a Tchaikovsky, el 29 de febrero de 1894 se representó solamente el segundo acto. En los meses siguientes Petipa reincorpóró los cortes y omisiones hechos en el estreno de 1877, coreografió conjuntamente con Ivanov, además de contar con la colaboración de Modest, hermano de Tchaikovsky, y del director Riccardo Drigo que adaptó tres piezas para piano del opus 72, e hizo algunas revisiones en la orquestación. Finalmente, el 27 de enero de 1895 tuvo lugar la representación completa de El Lago de los Cisnes en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, con la famosa bailarina Pierina Legnani en el doble papel de Odette-Odile.

 

Antes de pasar a la sinopsis, queremos aclarar que raramente ha podido existir una obra musical tan alterada, enmendada, abreviada y manipulada como "El Lago de los Cisnes". La mayoría de las alteraciones fueron determinadas por exigencias coreográficas o de montaje y, a veces, por la influencia del gusto musical del público. Con frecuencia se suele representar sólo el acto segundo, debido a la extensa duración de la obra completa y a la costosa presentación. Sin embargo, escuchar o ver el ballet completo permite al oyente-espectador medir toda la grandeza y posibilidades de la concepción de Tchaikovsky y apreciar su sin rival capacidad de producir un hermosísimo y apasionado caudal melódico, no menos notable que la comunicación por estructura y forma de la escuela germana. La sinopsis que ofrecemos es la clásica según su versión original. John Cranko y Rudolf Nureyev modificaron el final haciendo que sólo muriera el príncipe, mientras Odette seguía en poder del mago. Kenneth Macmillan realizó un montaje haciendo que toda la historia fuera un sueño de Sigfried y al final era feliz junto a Odette. También Vladimir Bourmeister en Moscú y la Opera de París hizo algunas modificaciones en la historia. Finalmente, una de las más importantes fue la del Ballet Soviético en el año 1934, donde se cambiaron por completo a los personajes y el relato; la música suponemos que era la original de Tchaikovsky aunque es posible que fuera adaptada a la nueva acción.

  
ACTO I

La acción tiene lugar en Alemania, durante la edad media. El primer acto se inicia en un magnífico jardín. Al fondo se ve un castillo, la mansión del príncipe Sigfried y su madre, la princesa reinante. El alegre príncipe ha llegado a su mayoría de edad. Las muchachas y los jóvenes del lugar han acudido al castillo y felicitan a Sigfried quién les ofrece una fiesta y todos bailan animadamente. El príncipe se halla a gusto entre los que hasta ahora han sido sus compañeros y amigos y parece divertirse mucho con las jóvenes que va escogiendo como parejas de baile. Las muchachas halagan a Sigfried, pues es costumbre que al cumplir la mayoría de edad elija a su futura esposa.
Durante la fiesta aparece la princesa madre y la danza se interrumpe para recibir a la augusta señora y a su séquito. Sigfried abandona a su pareja y acude a saludarla, se inclina ante ella y besa su mano. La dueña del castillo da consejos a su hijo, debe moderar sus diversiones y en especial le recuerda su deber de casarse y cumplir con las obligaciones que su linaje le impone. Sigfried asiente. Luego su madre anuncia a los asistentes que próximamente se celebrará un baile, en el cual Sigfried deberá elegir a su prometida. Cuando la princesa se retira, reina una gran alegría entre los amigos de Sigfried, le felicitan, le abrazan y dan buenos consejos. Se ve pasar una bandada de cisnes y los jóvenes proponen salir de cacería, pero las muchachas se enojan. Sigfried duda, aunque finalmente se une a sus compañeros y alegremente se marcha con ellos hacia los bosques cercanos.

  
Vals del acto I

ACTO II

 La escena se sitúa en la ribera de un maraviloso lago bañado por la luz de la luna. En realidad son los dominios del mago Von Rothbart quien se aparece con figura de buho o murciélago. Los cisnes se deslizan por su superficie, dirigidos por uno que lleva una corona, cruzan el lago y se aproximan a la orilla. A medida que que saltan a tierra se van convirtiendo en bellísimas jóvenes que bailan hermosas danzas. Su reina, el cisne que lleva una corona es Odette.
Se oyen cercanos los cuernos de caza y ellas quedan sorprendidas cuando ven al príncipe que se aproxima lentamente hasta el lago. Sigfried queda deslumbrado ante la belleza de Odette, está seguro de no haber visto nunca una mujer tan hermosa; se acerca a ella y tembloroso le pregunta quien es. Odette le cuenta su historia. Ella y sus compañeras están dominadas por un hechicero que las ha convertido en cisnes. Tan sólo a medianoche y por poco tiempo, le es pemitido volver a su forma humana. En vano ha suplicado al mago que les libre del cruel encantamiento, sólo desaparecerá cuando un hombre que no haya amado a ninguna otra mujer, le jure amor eterno.
Sigfried queda profundamente impresionado por el relato y le dice que él es el hombre que espera. Sin advertirlo se ha enamorado de Odette y su rostro y su figura han quedado grabadas en su corazón para siempre. Ardorosamente, le pregunta quien es el mago y se ofrece para matarlo, pero Odette atemorizada, se niega a su petición. Enfurecido ante la audacia de Sigfried aparece Von Rosthbart. El príncipe se lanza sobre él con su arco, pero Odette impide que se derrame sangre y se interpone antre ambos, pues teme la venganza del mago. Ante su actitud, Sigfried abandona la orilla del lago y vuelve con sus compañeros. El sol ya apunta en el horizonte y está emprezando a amanecer. Al conjuro del poder del mago, las jóvenes vuelven a convertirse en cisnes y desaparecen deslizándose sobre las aguas del lago.


 
Música completa del Acto II 

 


 

ACTO III

Nos hallamos en el espléndido salón principal del castillo. Es la noche del baile y los sirvientes disponen los preparaivos del último minuto. La princesa y Sigfried entran con su séquito y ocupan sus lugares en espera de los invitados. El maestro de ceremonias llama la atención de la asamblea, se oye una fanfarria y se anuncian los invitados de paises muy diferentes. Las distintas princesas, de entre las cuales Sigfried ha de elegir esposa, se presentan ante él, pero éste no muestra interés alguno por ninguna de ellas.

Al finalizar un vals, durante el cual el príncipe baila con algunas de sus presuntas esposas, su madre le pide que haga su elección, pero él no está aún en disposición de poder hacerlo. En este momento, otra fanfarria anunciala llegada de un nuevo visitante, que no es otro que el mago Von Rothbart disfrazado de Caballero del Cisne Negro acompañado de su hija Odile a la cual mágicamente ha dotado de la apariencia de Odette. El engaño hace su efecto porque inmediatamente Sigfried solicita bailar con élla, mientras el resto de invitados se une a la fiesta. Odile ejecuta una maravillosa danza que deja a todos fascinados y Sigfried la presenta a su madre como la elegida, Von Rothbart se acerca y poniendo la mano de su hija sobre la del príncipe le pide que le jure eterno amor. Después de hacerlo, el mago revela su verdadera personalidad y la de su hija cundiendo el pánico entre todos los asistentes. Sigfried cae presa de la profunda angustia al darse cuenta del engaño del que sido objeto, mientras una de las ventanas se abre violentamente y aparece la verdadera Odette reprochándole con desesperación su promesa rota.

  Música completa del acto IV

 

ACTO IV 

Junto al lago, las doncellas-cisne danzan esperando el retorno de Odette. Su baile es lánguido, intranquilo, como presintiendo algo triste. La pálida luz de la luna ilumina el paisaje y resalta las hermosas figuras blancas y etéreas. Llega Odette que con gran desespero relata lo sucedido en el castillo y como el mago impedirá que ella y Sigfried sean felices. Sus compañeras tratan de consolarla, pero Odette intenta arrojarse al lago para escapar del poder y opresión de Von Rothbart. A tavés del bosque un joven llega corriendo: es Sigfried. Los dos enamorados se abrazan y declaran ardientemente su amor. Se desata una violenta tormenta conjurada por el diabólico mago, aparece Von Rothbart que se interpone entre ellos, y nada pueden contra su poder. Finalmente, Odette se lanza al lago y Sigfried incapaz de vivir separado de ella, la sigue. Su sacrificio rompe el hechizo, Von Rothbart desaparece y sobre el lago aparecen unidos los espíritus de Odette y Sigfried, se elevan y alcanzan en un éxtasis de serenidad infinita, la eterna felicidad. (En las versiones de Nureyev y Cranko este final es distinto).



Podemos ver la obra completa en diferentes versiones.(Iniciar la reproducción y pulsar el rectángulo derecho para elegir 

 una) 


21 noviembre 2009

Tchaikovsky: Francesca da Rimini


Guido de Polenta (Italia) fue gobernante de Rávena en los años 1275-1290. En agradecimiento a la ayuda recibida de los Malatesta de Rímini y por razones políticas concertó el matrimonio de su hija Francesca, cuando ésta tenía diecisiete años, con Giovanni Malatesta de mayor edad.
Algún tiempo después, Francesca y Paolo el hermano menor de su marido que también era casado, se enamoraron y convirtieron en amantes. Cuando Giovanni descubrió la relación que ambos mantenían dio muerte a los dos y el crimen causó gran conmoción en toda la región. Su trágica historia fue inmortalizada por el poeta italiano Dante en su grandiosa obra "La Divina Comedia".

El drama de Francesca y Paolo inspiró obras literarias como un poema de Gabriele D'Annuncio, cuadros de pintores conocidos como Ingres, Blake, Cabanel y Rossetti , y los compositores Thomas, Rachmaninov y Zandonai entre otros, escribieron óperas sobre este tema.

Pyotr Tchaikovsky escribió en otoño de 1876 una obra titulada "Francesca da Rimini, Fantasía sinfónica después de Dante", que compuso en menos de tres semanas durante una visita a Bayreuth. En ella puede apreciarse la influencia de Franz Liszt autor de obras de inspiración parecida como su Sonata Aprés une lecture de Dante y su Sinfonía Dante.
Con estremecedor dramatismo Tchaikovsky nos describe el segundo círculo del Infierno que describe Dante, pasa después a una lírica y hermosa melodía expresión del desgraciado amor de Francesca y Paolo y concluye su poema sinfónico con la culminación de la tragedia que descarga en una tormenta de pasiones sobre los tres protagonistas.

La Divina Comedia, canto V. El poeta Dante visita el infierno guiado por Virgilio.



Dante:

"Luego se empezaron a oir voces plañideras y llegué a un sitio donde me estremecieron grandes gemidos. Penetrábamos en un lugar que no tenía luz y rugía como el mar tempestuoso cuando está combatido por vientos contrarios. La tromba infernal que no se detiene nunca envuelve en su torbellino a los espíritus, los hace dar vueltas continuamente, los hiere y los molesta; cuando se encuentran ante su soplo se producen los gritos, los llantos, los lamentos y las blasfemias contra la virtud divina".

"Supe que estaban condenados a semejante tormento los pecadores carnales que sometieron su razón a sus lascivos apetitos; de la misma forma que los estorninos vuelan en grandes y compactas bandadas en la estación de los fríos, así aquel torbellino arrastra a los espíritus malvados acá, allá, arriba, abajo, sin que éston tengan nunca la esperanza de gozar de un momento de reposo ni de que su pena se aminore. Y del mismo modo que las grullas lanzando sus tristes acentos forman todas una prolongada hilera en el aire, así también ví venir exhalando gemidos, a las sombras arrastradas por aquella tromba".

Cuando oí a mi sabio nombrar a las antiguas damas y caballeros me sentí lleno de piedad y quedé como aturdido. Empecé a decir:

-Poeta, quisiera hablar a aquellas dos almas que van juntas y que parecen tan ligeras porque van impelidas por el viento.
Y él (Virgilio) me contestó:
-Espera que estén más cerca de nosotros y entonces pídeles que por el amor que las conduce que se dirijan hacia tí.
Tan pronto como el viento las impulsó hacia nosotros alcé la voz diciendo:
-Oh, almas atormentadas, venid a hablarnos si otro no se opone a ello.

"Como dos palomas excitadas por sus deseos, se dirigen con las alas abiertas y firmes hacia el dulce nido, llevadas en el aire por una misma voluntad, de esta manera salieron aquellas dos almas de entre la multitud, dirigiéndos hacia nosotros a través del aire malsano atraídas por mi fuerte y afectuoso llamamiento".

Francesca:

"¡Oh, ser gracioso y benigno que vienes a visitarnos en medio de este aire negruzco, a nosotros que teñimos el mundo de sangre, si fuéramos amados por el rey del universo le rogaríamos por tu tranquilidad, ya que te compadeces de nuestro acerbo dolor! Todo cuanto te plazca oir y decir te lo diremos y escucharemos con gusto, mientras continúe el viento tan tranquilo como ahora. La tierra donde nací está situada en la costa donde desemboca el Po con todos sus afluentes para descansar en el mar. Amor, que se apodera pronto de un corazón gentil, unió éste a aquel hermoso cuerpo que me fue arrebatado y siento aún el dolor que me causó tan inesperado golpe. Amor, que no dispensa de amar al que es amado, hizo que me entregara tan vivamente al placer de que se embriagaba éste, que, como ves, no me abandona nunca. Amor nos condujo a la muerte. Caín espera al que nos arrancó la vida".

Tales fueron las palabras de las dos sombras.
Al oir a aquellas almas heridas bajé la cabeza y la tuve inclinada tanto tiempo, que el poeta me preguntó:
-¿En qué piensas?
-¡Ah! -exclamé al contestarle-, cuántos dulces pensamientos, cuántos deseos los han conducido a este doloroso lugar.
Después me dirigí hacia ellos diciendo:
-Francisca, tus desgracias me hacen derramar tristes y compasivas lágrimas. Pero dime: cuando lanzabais los dulces suspiros, ¿como os permitió Amor conocer vuestros inciertos deseos?



Ella me contestó:

"No hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la desgracia; y eso lo sabe bien tu Maestro. Pero si tienes tanto deseo de conocer cual fue el principal orígen de nuestro amor, haré como el que habla y llora a la vez. Leíamos un día por pasatiempo las aventuras de Lancelote y el modo como cayó en las redes del amor, estábamos solos y sin abrigar sospecha alguna. Aquella lectura hizo que nuestros ojos se buscaran muchas veces y que palideciera nuestro semblante, mas un solo pasaje fue el que decidió nuestra suerte. Cuando leímos que la deseada sonrisa de la amada fue interrumpida por el beso del amante, éste, que jamás se separará de mí, me besó tembloroso en la boca; el libro y quien lo escribió fue para nosotros otro Galehaut: aquel día ya no leímos más".

"Mientras un alma decía esto, la otra lloraba de tal modo que, lleno de compasión, yo desfallecía como si muriera y caía como cae un cuerpo sin vida".



Tchaikovsky: Francesca da Rimini, Fantasía Afther Dante.

Tchaikovsky's Francesca da Rimini. "Teresa Carreño" Youth Symphony Orchestra, Manuel López Gómez (Conductor). Caracas-Venezuela 19/11/07 (Vídeos de ManuelConductor)