09 marzo 2017

Richard Strauss, Vier letzte Lieder




Terminada la Segunda Guerra Mundial, Richard Strauss se trasladó a Suiza. Allí, a finales de 1.946, descubrió un poema de Joseph von Eichendorff titulado Im Abendrot (­En la puesta de sol), al cual puso música para soprano y orquesta, en homenaje a su esposa y antigua soprano Pauline de Ahna. Im Abendrot estaba originariamente concebida como una pieza aislada, y no como uno de los "últimos Lieder" o como parte de un ciclo. Strauss concluyó la obra en Montreux el día 6 de mayo de 1.948.

En estas fechas Strauss estaba leyendo una nueva edición de los poemas de su viejo amigo Hermann Hesse, lo que le movió a componer música para algunos de ellos; Frühling (P­rimavera) fue completado el 18 de julio, en Pontresina. Beim Schlafengehen ­(Al ir a dormir) fue concluido diecisiete días más tarde, también en Pontresina. De regreso a Montreux, compuso September (Septiembre) el día 20 de septiembre de 1.948. El compositor presentía la muerte cercana y en estos lieder nos muestra sus más profundos sentimientos a la vez que una serena aceptación del destino.
Un año más tarde, el 8 de septiembre de 1949, Richard Strauss moría en la localidad bávara de Garmisch Partenkirchen a la edad de 85 años. Nunca llegó a escuchar la interpretación de estas canciones y, de hecho, tampoco podía haber adivinado que el poema de Eichendorff acabaría integrando un ciclo junto con los de Hermann Hesse. Fue Ernst Roth, su editor londinense, quien reunió estas obras dándoles el título de Vier letze Lieder (Cuatro últimas canciones).

La primera interpretación de los  Vier letzte Lieder   tuvo lugar el 22 de mayo de 1.950 en Londres, donde Kirsten Flagstad actuaba como solista junto a la orquesta Philharmonia, ambos bajo la dirección de Wilhelm Furtwängler. Inmediatamente se reconoció en estas cuatro canciones una de las despedidas más emocionantes y elocuentes de toda la música, la última manifestación del post-romanticismo que dejaba uno de los grandes maestros de la época.


Los Vier letze Lieder proporcionan un despliegue ideal a la voz de soprano que se ve rodeada por una gran orquesta sinfónica, con notables intervenciones de la trompa, con ello Richard  rinde homenaje a su esposa la soprano Pauline Ahna y a su padre, el solista de trompa Franz Strauss.

Frühling comienza con las cuerdas, doble distribución de maderas y cuatro trompas, más corno inglés y clarinete bajo, además de un arpa. En el curso del primer verso, la música lucha por separarse de la oscuridad invernal. En Septembrer, Strauss añade una tercera flauta y dos trompetas. El dulce tornasol de la textura orquestal tiene algo de magia expresiva. Hay otro momento radiante en el segundo verso y un solo de trompa imprime su noble toque a modo de epílogo. En Beim Schlafengehen, la orquesta se enriquece con una cuarta flauta, tres trombones y tuba (de gran efecto a principios del tercer verso), además de una celesta. Al final de la segunda estrofa, un solo de violín evoluciona hacia la suntuosa tonalidad de re bemol mayor. Im Abendrot es el que requiere el efectivo orquestal más importante, incluyendo un contrafagot, una tercera trompeta y tambores.

Pauline Ahna
Frühling (Primavera)

En la gruta crepuscular
soñé largamente
tus árboles tus aires embriagadores
tus olores y el cantar de tus pájaros.

Ahora yaces descubierto
con tus ornamentos resplandecientes
pleno de luz
como un milagro ante mi.

Me reconoces de nuevo
me atraes dulcemente,
mis miembros tiemblan
tu bienaventurada presencia.

September (Septiembre)

En el jardín enlutado
cae gélida la lluvia sobre las flores.
El verano se estremece
mansamente esperando su final.

Goteo dorado de hoja
en hoja de la gran acacia.
El verano sonríe asombrado y abatido
en el jardín agonizante.

Moroso junto a las rosas
se entretiene, buscando la calma.
Lentamente, cierra
sus cansados ojos.

Richard Strauss-Retrato
Beim Schlafengehen (Al irme a dormir)

Cansado del día
debe recibir mi añoranza ansiosa
amigablemente la noche
como al niño fatigado.

Manos, dejad los quehaceres,
Cabeza, olvida todo pensamiento,
todos mis sentidos
desean hundirse en el sueño.

Y el alma sin vigilancia,
desea colgándose de libres alas,
vivir profunda e intensamente
en el circulo mágico de la noche.

Im Abendrot (En el ocaso)

Hemos atravesado necesidad y felicidad
cogidos de la mano;
descansamos del camino
en el campo silencioso.

Alrededor, se inclinan ya los valles
oscureciendo el día
mientras dos alondras se alzan
ensoñadoramente en el éter.

Ven y déjalas correr
pronto es hora de dormir
y así no nos perderemos
en esa soledad.

Lejana, calmada paz
tan profunda en el crepúsculo.
Cuan cansados estamos del camino,
¿es esto quizás la muerte?

Para ver el texto original  AQUI



1 comentario:

uber jose dijo...

Muy interesante, muchas gracias por compartir saludos.