15 mayo 2017

Schubert, Momentos Musicales D780, Op. 94


El editor Leidersorf publicó en Viena el año 1828 una colección de seis piezas cortas para piano de Franz Schubert. Las tituló originalmente, en un incorrecto francés, Six Momens musicals, cuando debería ser Six Moments Musicaux, tal como se conocen hoy en día.

Los manuscritos originales se han perdido y hay pocos datos referente a la composición estas obras. Se supone que son anteriores a sus Impromptu, si bien con su construcción tripartita, son más cortos e incluso más íntimos en lo que respecta a la composición, a las invenciones melódicas y a la escritura armónica.

En 1823 se publicó el nº 3 el más conocido y popular del ciclo y el sexto número en 1824 en un álbum de Navidad bajo el título Les plaintes d'un troubadour (Las quejas de un trovador).

Aunque no alcanzan la profundidad e inspiración de los geniales Impromptu, los Momentos Musicales están entre las obras de piano más frecuentemente interpretadas de Schubert, y se han registrado muchas veces.

Los movimientos son los siguientes:

1 Moderato en do mayor.
2 Andantino en la bemol mayor.
3 Allegro moderato en fa menor.
4 Moderato en do sostenido menor.
5 Allegro vivace en fa menor.
6 Allegretto en la bemol mayor.

El fragmento en Do mayor, que comienza en fanfarria con octavas, parece deslizarse en tonalidades lejanas; poseemos aquí un ejemplo del talento de Schubert para concentrar los colores sonoros.

El segundo Momento Musical es un sombrío andantino en La bemol mayor con una parte media en Fa sostenido menor que, como bajo el dominio de una fuerza mágica, encierra la quinta en Do sostenido.

El Momento Musical en Fa menor, muy popular por su ritmo gracioso, sus bajos staccato y su melodía adornada de notas alegres, fue compuesto hacia 1823 con el título de Aire ruso: esta fue una de las raras tentativas de Schubert para estilizar folklores distintos al austríaco o húngaro.

Las figuras en dobles corcheas que recorren el conjunto del fragmento en Do sostenido menor hacen pensar en una imitación romántica al estilo de los Preludios de Bach; a la parte principal, que se desarrolla en un crescendo endiablado, se pone un movimiento central, etéreo y sentimental, en Re bemol mayor (a decir verdad en Do sostenido mayor).

Bajo la forma de un fogoso scherzo con ritmo de 2/4 se desarrolla rápidamente el movimiento en Fa menor con duros acordes staccato.

El allegretto final en La bemol mayor, concebido ya en 1825, es, con su trío en Re bemol mayor, melancólico y sonoro, un lied schubertiano sin palabras un momento musical en la acción más noble de este término genético del Biedermeier.


09 marzo 2017

Richard Strauss, Vier letzte Lieder




Terminada la Segunda Guerra Mundial, Richard Strauss se trasladó a Suiza. Allí, a finales de 1.946, descubrió un poema de Joseph von Eichendorff titulado Im Abendrot (­En la puesta de sol), al cual puso música para soprano y orquesta, en homenaje a su esposa y antigua soprano Pauline de Ahna. Im Abendrot estaba originariamente concebida como una pieza aislada, y no como uno de los "últimos Lieder" o como parte de un ciclo. Strauss concluyó la obra en Montreux el día 6 de mayo de 1.948.

En estas fechas Strauss estaba leyendo una nueva edición de los poemas de su viejo amigo Hermann Hesse, lo que le movió a componer música para algunos de ellos; Frühling (P­rimavera) fue completado el 18 de julio, en Pontresina. Beim Schlafengehen ­(Al ir a dormir) fue concluido diecisiete días más tarde, también en Pontresina. De regreso a Montreux, compuso September (Septiembre) el día 20 de septiembre de 1.948. El compositor presentía la muerte cercana y en estos lieder nos muestra sus más profundos sentimientos a la vez que una serena aceptación del destino.
Un año más tarde, el 8 de septiembre de 1949, Richard Strauss moría en la localidad bávara de Garmisch Partenkirchen a la edad de 85 años. Nunca llegó a escuchar la interpretación de estas canciones y, de hecho, tampoco podía haber adivinado que el poema de Eichendorff acabaría integrando un ciclo junto con los de Hermann Hesse. Fue Ernst Roth, su editor londinense, quien reunió estas obras dándoles el título de Vier letze Lieder (Cuatro últimas canciones).

La primera interpretación de los  Vier letzte Lieder   tuvo lugar el 22 de mayo de 1.950 en Londres, donde Kirsten Flagstad actuaba como solista junto a la orquesta Philharmonia, ambos bajo la dirección de Wilhelm Furtwängler. Inmediatamente se reconoció en estas cuatro canciones una de las despedidas más emocionantes y elocuentes de toda la música, la última manifestación del post-romanticismo que dejaba uno de los grandes maestros de la época.


Los Vier letze Lieder proporcionan un despliegue ideal a la voz de soprano que se ve rodeada por una gran orquesta sinfónica, con notables intervenciones de la trompa, con ello Richard  rinde homenaje a su esposa la soprano Pauline Ahna y a su padre, el solista de trompa Franz Strauss.

Frühling comienza con las cuerdas, doble distribución de maderas y cuatro trompas, más corno inglés y clarinete bajo, además de un arpa. En el curso del primer verso, la música lucha por separarse de la oscuridad invernal. En Septembrer, Strauss añade una tercera flauta y dos trompetas. El dulce tornasol de la textura orquestal tiene algo de magia expresiva. Hay otro momento radiante en el segundo verso y un solo de trompa imprime su noble toque a modo de epílogo. En Beim Schlafengehen, la orquesta se enriquece con una cuarta flauta, tres trombones y tuba (de gran efecto a principios del tercer verso), además de una celesta. Al final de la segunda estrofa, un solo de violín evoluciona hacia la suntuosa tonalidad de re bemol mayor. Im Abendrot es el que requiere el efectivo orquestal más importante, incluyendo un contrafagot, una tercera trompeta y tambores.

Pauline Ahna
Frühling (Primavera)

En la gruta crepuscular
soñé largamente
tus árboles tus aires embriagadores
tus olores y el cantar de tus pájaros.

Ahora yaces descubierto
con tus ornamentos resplandecientes
pleno de luz
como un milagro ante mi.

Me reconoces de nuevo
me atraes dulcemente,
mis miembros tiemblan
tu bienaventurada presencia.

September (Septiembre)

En el jardín enlutado
cae gélida la lluvia sobre las flores.
El verano se estremece
mansamente esperando su final.

Goteo dorado de hoja
en hoja de la gran acacia.
El verano sonríe asombrado y abatido
en el jardín agonizante.

Moroso junto a las rosas
se entretiene, buscando la calma.
Lentamente, cierra
sus cansados ojos.

Richard Strauss-Retrato
Beim Schlafengehen (Al irme a dormir)

Cansado del día
debe recibir mi añoranza ansiosa
amigablemente la noche
como al niño fatigado.

Manos, dejad los quehaceres,
Cabeza, olvida todo pensamiento,
todos mis sentidos
desean hundirse en el sueño.

Y el alma sin vigilancia,
desea colgándose de libres alas,
vivir profunda e intensamente
en el circulo mágico de la noche.

Im Abendrot (En el ocaso)

Hemos atravesado necesidad y felicidad
cogidos de la mano;
descansamos del camino
en el campo silencioso.

Alrededor, se inclinan ya los valles
oscureciendo el día
mientras dos alondras se alzan
ensoñadoramente en el éter.

Ven y déjalas correr
pronto es hora de dormir
y así no nos perderemos
en esa soledad.

Lejana, calmada paz
tan profunda en el crepúsculo.
Cuan cansados estamos del camino,
¿es esto quizás la muerte?

Para ver el texto original  AQUI



17 febrero 2017

Tchaikovsky, Primera Sinfonía "Sueños de invierno"



La Sinfonía núm. 1 en sol menor, op. 13, de Piotr Ilich Tchaikovsky es conocida también con el sobrenombre de Sueños de invierno. El hermano del compositor, Modesto, afirmó que esta obra le costó más trabajo y sufrimientos que cualquier otra. Sin embargo, Tchaikovsky mantuvo siempre un gran afecto hacia ella. Admitió a un amigo años después de componerla: "A pesar de sus evidentes defectos, le tengo una tierna estima." También en el año 1883 escribió a Nadezhda von Meck "aunque desde muchos puntos de vista es muy inmadura, tiene más sustancia y es mejor que muchas de las obras que he escrito después".
El biógrafo de Tchaikovsky, John Warrack, dice a propósito de esta Sinfonía: "Aquí, a pesar de que aún no había desarrollado la extremadamente personal solución [a la forma sinfónica] que caracteriza con grandeza las tres últimas sinfonías, Tchaikovsky produce una obra que es convencional en la forma pero ya muy colorida con su individualidad.


GÉNESIS DE LA SINFONÍA

Tchaikovsky se graduó en el Conservatorio de San Petersburgo a los 25 años. Por recomendación de su profesor Antón Rubinstein se trasladó en 1866 al nuevo Conservatorio de Moscú, donde obtuvo la cátedra de Armonía y, al mismo tiempo se convirtió en estudiante del director del Conservatorio, Nikolái Rubinstein, hermano de Anton.
Comenzó a trabajar en su sinfonía en marzo del mismo año El progreso era lento, posiblemente por falta de tiempo, a lo cual se sumó una profunda depresión causada por las críticas sobre su Cantata escrita como ejercicio de graduación en el Conservatorio. Su maestro Nikolai Rubinstein se negó a interpretarla, calificándola de herética, y César Cui (del Grupo de los Cinco) hizo de ella un comentario devastador.
Un cambio de aires, durante las vacaciones de verano en compañia de su familia, mejoró su estado de ánimo. Pero Tchaikovsky continuaba trabajando día y noche en su obra, lo que le condujo al extremo del agotamiento físico y mental. Finalmente su familia llamó a un médico quién declaró que el paciente se encontraba al borde de la locura y ordenó completo reposo.
No obstante la falta de progreso, cuando volvió a San Petersburgo a finales de agosto, Tchaikovsky solicitó la opinión de sus maestros, Anton Rubinstein y Nikolai Zaremba, sobre el trabajo ya avanzado. Ambos expresaron una opinión negativa. Más aún, rehusaron considerar interpretar parte de la sinfonía al concierto de San Petersburgo de la Sociedad Musical Rusa (SMR), como Tchaikovsky deseaba.


Tanto Anton Rubinstein como Nikolai Zaremba mostraban simpatía hacia la música alemana y de gusto conservador. Opuesto a las tendencias visionarias del Grupo de los Cinco, Rubinstein y sus seguidores eran refractarios, e incluso hostiles, hacia las nuevas corrientes musicales. Por el contrario, Rubinstein intentaba preservar en su propia producción todo lo que consideraba el mejor de la tradición occidental del pasado inmediato.
A pesar de no ser demasiado activo como compositor, Nikolai Zaremba no era una excepción a esta regla. Idolatraba Beethoven, particularmente las últimas obras, pero sus gustos personales no habían progresado más allá de Mendelssohn. Si cualquiera le hubiera preguntado sobre Hector Berlioz, Robert Schumann-o, más cercano geográficamente, Mijail Glinka-, Zaremba probablemente habría reconocido no saber nada.

Tchaikovsky concluyó la sinfonía -incluyendo todas las modificaciones sugeridas por Rubinstein y Zaremba- antes de las vacaciones de Navidad del Conservatorio y durante las mismas sometió de nuevo la partitura a sus profesores. Aunque todavía ambos desaprobaban la sinfonía en conjunto, esta vez admitieron el adagio y el scherzo como "apropiados para ser interpretados." Estos dos movimientos se tocaron en un concierto de la SMR en San Petersburgo, el 23 de febrero de 1867, sin ningún éxito.

El Conservatorio de Moscú, con la estatua de Tchaikovsky
Tchaikovsky consideraba San Petersburgo el centro musical de Rusia y se había obsesionado en estrenar allí su sinfonía. Ahora estaba completamente decepcionado, tanto por la reacción del público asistente, como con las críticas de sus profesores. Descartó todas las revisiones que había introducido y se afianzó con la versión original, con una única excepción; por insistencia de Zaremba, había compuesto una nuevo segundo tema para el primer movimiento. En revertir los cambios se dio cuenta de que se había deshecho de los papeles que contenían el segundo tema original, y no pudo recordar lo que había compuesto originalmente. Finalmente, tuvo que dejar el segundo tema aprobado por Zaremba.

De nuevo en Moscú, el hermano de Anton, Nikolai, se mostró más positivo respecto de la sinfonía y no tuvo ningún problema en interpretarla fragmentariamente.Tchaikovsky, a regañadientes, permitió a Rubinstein dirigir el scherzo en un concierto de la SMR el 22 de diciembre. Tras el fracaso de San Petersburgo, Tchaikovsky empezó a mostrarse más abierto a un estreno en Moscú, el cual tuvo efecto el 15 de febrero de 1868 dirigiendo Nikolai Rubinstein, a quien fue dedicada la obra. Esta vez la acogida fue entusiástica, pero sorprendentemente, la sinfonía debería esperar quince años en ser interpretada de nuevo. El compositor, muy exigente y crítico con su propio trabajo, efectuó cortes y revisiones varias hasta la versión final que se interpretó en Moscú el 1 de diciembre de 1883 bajo la batuta de Max Erdmannsdörfer.


ANÁLISIS DE LA OBRA

Durante las vacaciones de verano de 1866 en compañía de su familia, cuando las tardes se dedicaban a la música, Tchaikovsky interpretaba al piano invariablemente sinfonías de Mendelssohn y Schumann. Warrack señala la influencia de estos compositores en la capacidad de expresar en forma sinfónica una experiencia emocional ante un paisaje romántico.
Junto a estas influencias, el escritor ruso Daniel Zhitomirski explica que "el tema, el género y la entonación" de la escritura de Tchaikovsky están estrechamente ligados a la vida y el folclore ruso. "Warrack destaca como las terceras obsesivas de la música folclórica rusa impregnan las melodías de Tchaikovsky; y a veces frecuente el intervalo de la elidida cuarta, coloreando [sic] intensamente la invención melódica de sus primeras sinfonías y actuando como evocación emocional más que implicando la progresión armónica ".

El escritor Herbert Weinstock, en su biografía de Tchaikovsky, no tuvo problemas en calificar la primera sinfonía de obra fallida, pero sus razones para manifestar esta opinión pueden, en cierto aspecto, considerarse acertadas. Weinstock escribe, "La causa del fracaso de la sinfonía fue la desconcertante batalla que tuvo que librar para su composición: Tchaikovsky no podía componer a la vez una sinfonía que respetara los límites formales de las sinfonías precedentes - complaciendo así a Anton Rubinstein - y que contuviera la música que él sentía interiormente y que quería expresar ".
Esto no significa que Tchaikovsky fuera completamente incapaz de trabajar dentro de los límites formales. Por el contrario, Brown admite que aunque sus aptitudes naturales para pensar en términos del procedimiento sinfónico orgánico pudieran ser limitadas, las francas confesiones sobre estas dificultades que hizo al final de su carrera, fueron admitidas demasiado fácilmente como etiqueta de su obra entera. A pesar de sus intentos de ser franco, el compositor no se hizo justicia a sí mismo.

Brown también destaca que la primera sinfonía fue un punto de inflexión muy importante en un sentido. Hasta su composición, Tchaikovsky se había contentado a actuar como un competente artesano, adaptando su música como mejor podía a los modelos convencionales. Con Sueños de invierno, expresó que si tenía que crecer y desarrollarse como compositor original, debería trabajar, puede decirse, "alrededor de las reglas," para encontrar sus propias soluciones. Sus victorias pueden haber sido a veces difíciles de ganar - y, a medida que maduró, cada vez menos duras - pero, en cualquier caso fueron victorias.

La casa donde vivió y compuso Tchaikovsky
Siendo la primera obra de gran escala que escribía, también parece natural que sufriera la ansiedad que le provocó. Para complicar las cosas, como han señalado Brown y Warrack, la calidad más destacada de Tchaikovsky como compositor, su éxito como melodista, realmente actuaba en contra de él cuando quería componer obras formales.
Warrack se apoya en la opinión del último discípulo de Tchaikovsky, el compositor Sergei Taneyev para explicar este problema: Una melodía es algo completo en sí mismo, que no es susceptible de desarrollo musical. Puede ser repetida y modificada por alguien, que como Tchaikovsky, tenía la habilidad de mantener el interés, la tensión y la satisfacción durante largos intervalos. Poco más que esto puede hacerse.
Como señala Brown, lo que hizo Tchaikovsky es adaptar la forma sonata y la estructura sinfónica para hacerlas más compatibles con el tipo de música que él estaba capacitado para crear. Haciendo esto, muestra a menudo una impresionante riqueza de recursos, incluso en esta sinfonía. "Los compases iniciales del primer movimiento nos demuestran lo suficiente para barrer la vieja y caduca leyenda que Tchaikovsky estaba desprovisto de cualquier aptitud sinfónica".

Warrack añade que en Sueños de invierno se encuentran ya algunas huellas del estilo de madurez del compositor. Una es el realmente encantador vals que reemplaza la sección del trío en el scherzo. También se encuentran ornamentaciones con escalas ejecutadas por las maderas, algunos rasgos armónicos, la aparición de una experta técnica orquestal que permite una mayor variedad musical, y el recurso a la repetición de melodías en lugar del desarrollo de una célula musical, que permitiría generar una verdadera energía sinfónica. En resumen, tanto los defectos estilísticos de Tchaikovsky como sus virtudes ya están presentes. Además, concluye, aunque el mismo Tchaikovsky deploró los defectos, "también acertó en seguir encontrando placer en la juvenil frescura y encanto de la obra".


La duración de la sinfonía es de unos cuarenta y cinco minutos y se compone de cuatro movimientos:


Primer movimiento (Allegro tranquillo; Sueños de un viaje de invierno), describe un viaje entre la nieve de las grandes extensiones rusas, donde las noches son tranquilas y reflejan la luz de las estrellas. El tema de la música está lleno de misterio y emoción.

Segundo movimiento (Adagio cantabile ma non troppo, tierra desolada, una tierra de la niebla) sugiere el lado sombrío del paisaje cuyo tema es la música de una canción en la que la viola y violines, junto con el oboe continúa en un lamento que nos lleva a un mundo de cuentos de hadas, como el que se describe más adelante en el ballet.


Tercer movimiento (Allegro scherzando giocoso.): Sin subtítulo, recuerda uno de los maestros del vals; se puede imaginar a los patinadores que se encuentran haciendo malabarismos con sus patines en medio del hielo. Esta obra fue adaptada de un trabajo anterior, Sonata para piano en Do sostenido menor, que fue publicada en una fecha posterior.

Cuarto movimiento (Finale: Andante lúgubre. Allegro Maestoso): concluye la sinfonía, y refleja los motivos procedentes del folclore ruso y, en particular, el tema de una canción Rusia, La flor de los jardines.

Información obtenida en Wikipedia.

11 febrero 2017

IN MEMORIAM J.L. Pérez de Arteaga





Adiós, José Luis, te extrañaremos. Tu recuerdo, tu voz y tus comentarios siempre estarán con nosotros.
Algún día nos volveremos a reunir todos aquellos que amamos la música y seguiremos conversando con un "Como decíamos ayer..."


MAS INFORMACION. AQUI

23 enero 2017

Chopín, Estudio Viento de Invierno



A menudo llamado "El viento de invierno", debido a su tono agudo y súbito y su rapidez, requiere de mucha destreza y habilidad.

El número 11, en La menor, es el penúltimo de los doce Estudios opus 25 para piano compuestos por Frédéric Chopin. Lo escribió en 1836 y fue publicado por primera vez junto con todas las demás piezas del grupo en 1837, en Francia, Alemania, e Inglaterra.
La primera edición francesa indica una métrica con compás 4/4, pero el manuscrito y la primera edición alemana indican el compás 2/2. Los primeros cuatro compases que caracterizan la melodía se añadieron poco antes de su publicación siguiendo el consejo de un amigo suyo, Charles A. Hoffmann. Hoy se nos hace difícil imaginarlo sin este característico comienzo.

Al escuchar las primeras notas, uno podría estar inclinado a creer que la pieza se mantiene así de simple, pero nos aguarda una sorpresa. Una vez que esas cuatro barras han terminado, la composición se vuelve infinitamente más difícil.
El trabajo para los dedos de la mano derecha puede llevar semanas de ensayo. La mano derecha también se ve dificultada por el hecho de que hay dos melodías: la melodía "top" es la que crea una escala cromática en la quinta barra (la primera, tercera, quinta, etc. notas), y el "fondo" melodía actúa como acompañamiento. Esto no sería problema, excepto que cada otra nota cambia melodías. La mano izquierda no es técnicamente difícil, pero bastante agotador para tocar, debido a los constantes enormes saltos que pueden llegar a tres o cuatro octavas.


Monumento a Chopín 

Estudio Op. 25, N ° 11 es un estudio de la destreza de la derecha y la flexibilidad de la izquierda. Ambas manos juegan un papel importante a lo largo de la pieza; la melodía es cantada a través de la pesada mano izquierda y la mano derecha contribuye con escalas rápidas y arpegios. Este estudio debe ser interpretado con mentalidad polifónica, el tratamiento de las dos manos como melodías independientes que trabajan juntos, en un dueto para un intérprete.

El escritor y crítico de música estadounidense James Huneker, en su prefacio a la edición Schirmer de los Estudios de Chopin, hizo esta famosa afirmación sobre el estudio: "hombres (y mujeres) con poco espíritu y temperamento, no importa cuán ágiles sean sus dedos, no deberían tocarlo".


22 diciembre 2016

Navidad - Merry Christmas - Noël

Retablo siglo XV-Mestre de Xátiva