23 junio 2008

Beethoven: "La Quinta" cumple 200 años


"Así llama el destino a la puerta" dijo Beethoven del motivo rítmico inicial del primer movimiento, que domina toda la Sinfonía nº 5 en Do menor, opus 67.

Esta famosa sinfonía, la obra más popular del compositor y sin duda también una de las más importantes y conocidas de la música clásica, ha llegado hasta nuestros días convertida en icono para el público en general y canon de referencia para los más grandes compositores desde Berlioz y Brahms, hasta Mahler, Bruckner y Tchaikovsky.

En un apunte de 1803 ya encontramos un anticipo del scherzo, mientras estaba trabajando en la Segunda Sinfonía. Beethoven dejó madurar su concepción de la Quinta, interrumpiéndola por la composición de otras obras, entre las cuales su gran y única ópera "Fidelio". Hacia 1804 se dispuso con mayor intensidad a terminarla; las anotaciones más importantes se encuentran en un cuaderno de apuntes, junto a los del Concierto para piano nº 4. La preparación final de la Sinfonía nº 5 ocurrió entre 1807 y 1808 y fue realizada en paralelo a la de la Sexta, conocida como Pastoral, hecho sorprendente pues se trata de dos obras de carácter muy diferente.
La obra fue comisionada por el conde Franz von Oppersdorff en junio de 1807, complacido por la Sinfonía nº 4 que también había encargado. Le pagó en total 500 florines, primero un adelanto de 200 y el resto en noviembre de 1808, cuando Beethoven le entregó la partitura completa y le otorgó el uso exclusivo por seis meses, sin embargo, parece que hubo alguna discrepancia entre ambos y Beethoven dedicó la sinfonía al ser editada en abril de 1809 a dos de sus patrones y amigos, el príncipe Joseph Franz von Lobkowitz y al entonces conde Andrey Razumovsky. Oppersdorff no volvió a comisionar más obras a Beethoven.

Tema principal de la Sinfonía nº 5

Cuando Beethoven la compuso ya estaba llegando a los 40 años y su vida personal estaba marcada por la angustia que le causaba el aumento de su sordera; pese a esto, había entrado ya en un imparable proceso de "furia creativa". Entre tanto, Europa estaba marcada decisivamente por las guerras napoleónicas, la agitación política en Austria y la ocupación de Viena por las tropas de Napoleón en 1805.

La Quinta Sinfonía fue estrenada el 22 de diciembre de 1808 en el Theater an der Wien en un larguísimo concierto de 4 horas (imposible hoy) que consistía exclusivamente en estrenos de Beethoven, y dirigido (y tocado al piano) por el mismo Beethoven. Las dos sinfonías aparecieron en el programa nombradas al revés del orden por la cual las conocemos hoy: la Quinta fue numerada nº 6, y la Sexta apareció como nº 5. El programa fue:

La Sexta Sinfonía Opus 68
El aria Ah, perfido! Op. 65
El Gloria de la Misa en Do mayor Op. 86
El Concierto para piano n° 4 Op. 58 (tocado por Beethoven)
(pausa)
La Quinta Sinfonía Op. 67
El Sanctus y el Benedictus de la misma misa
La Fantasía coral Op. 80


El Theater an der Vien, lugar donde se estrenó "La Quinta"

Hubo poca respuesta crítica en el estreno, que tuvo lugar en condiciones adversas. La orquesta no tocó bien - sólo tenía un ensayo antes del concierto - y en un punto, debido a un error de uno de los músicos en la Fantasía coral, Beethoven tuvo que detener la ejecución y comenzar nuevamente. La sala de conciertos era muy fría, y la longitud del programa terminó por agotar al público. Sin embargo, no pasó mucho tiempo en ser conocida y celebrada. Jerónimo Bonaparte, convertido entonces en rey de Westfalia, le ofreció el cargo de maestro de capilla de la corte. El archiduque Rodolfo, el príncipe Lobkowitz y el príncipe Kinsky le ofrecieron una renta de 4000 florines anuales que Beethoven aceptó permaneciendo en Viena.

La Quinta Sinfonía se interpretó en marzo de 1809 en Breslau y luego se volvió a repetir en Viena en 1811. En Leipzig y Manheim se ejecutó en 1812.

En Francia la Sociedad de Conciertos del Conservatorio la tocó el 13 de abril de 1828, cuando Beethoven ya había fallecido y por deseo del público fue repetida el 4 de mayo siguiente. Se dice que el compositor Berlioz se sintió tan lleno de entusiasmo que casi obligó a su maestro Lesueur a asistir al concierto y éste le comentó después: "A pesar de todo, es una clase de música que no se debería de hacer", a lo cual Berlioz le contestó: "Quede usted tranquilo, maestro, que de esta música no se hará mucha..."

Sobre esta partitura han habido numerosas anécdotas que han contribuído a crear la leyenda de Beethoven. Mendelssohn escribió en mayo de 1830 en su diario que al tocar al piano el primer moviento de esta sinfonía ante Goethe, éste dijo: "Pero esto no conmueve, es simplemente asombroso, grandioso... Es algo tremendo, casi enloquecido... ¡Imagínese como sonará en la orquesta!"

La partitura autógrafa fue regalada en 1908 por la familia de Felix Mendelssohn a la Biblioteca Estatal de Prusia (Preußische Staatsbibliothek) en Berlín, en donde se conserva en la actualidad (ahora Staatsbibliothek zu Berlin).



Arturo Toscanini. Telecast March 22, 1952 from Carnegie Hall, New York City



No hay comentarios: