25 octubre 2008

Franz Schubert: Nacido para la música ( 1 )


Este año se cumple el 180 aniversario de la muerte de uno de los músicos más amados por el público: Franz Schubert. Es por ello que reproducimos aquí de nuevo un artículo de Jordi Cervelló, publicado en la revista "Algo" en Septiembre de 1978

"Como músico, Schubert vino al mundo en el momento justo". Estas palabras son del musicólogo Alfred Einstein, gran estudioso de la obra del compositor vienés. Schubert, en efecto, supo comprender y asimilar la herencia de Beethoven y transmitirla a los compositores que le siguieron, enriquecida por su personal aportación; pero, al mismo tiempo, supo restablecer los lazos con el pasado, con la tradición de Haydn y Mozart, que parecían comprometidos en los primeros años del siglo XIX. Por su respeto a las formas musicales, Schubert es un clásico, pero la novedad de su lenguaje y el carácter de su música hacen de él un romántico.
La infancia de Schubert fue feliz. Nació en Viena, en el suburbio de Lichtental, el 31 de enero de 1797, de Franz Theodor Schubert y de Elizabeth Vietz. Theodor Schubert, de origen campesino, era maestro de escuela y había ejercido su profesión en Nendorf, su pueblo natal en Moravia, hasta 1784 año en que se estableció en Viena. De su matrimonio con Elizabeth Vietz, celebrado el 17 de enero de 1785, nacieron catorce hijos (Franz era el número doce) de los que sólo cinco alcanzaron la edad adulta.
La casa natal de Schubert

Entre las obligaciones de un maestro de escuela austríaco, en los siglos XIII y XIX , estaba la enseñanza de la música; Theodor Schubert fue, así, el primer maestro de su hijo Franz también por lo que a la música se refiere. Al cumplir éste los ocho años, empezó a darle clases de violín, maravillándose por sus dotes excepcionales. Cuando comprendió que poco podía ya enseñarle, lo confió a Michael Holzer, maestro del coro en la iglesia parroquial de Lichtental. A los pocos días de iniciar sus lecciones, el nuevo maestro, muy emocionado, aseguraba que nunca había tenido un alunno tan dotado y decía: "Cuando quiero enseñarle algo nuevo, me doy cuenta de que ya lo sabe...Todo lo ha aprendido directamente de Dios". El hecho de que Theodor no intentara explotar la dotes de su hijo en provecho propio, sin duda dice mucho en favor de su inteligencia y rectitud.


Vista del patio interior de la casa; al fondo, la puerta principal.
El apartamento de Schubert estaba en la primera planta, a la izquierda, y se llegaba por un pasillo al aire libre. Consistía en una cocina ahumada y un cuarto con vista de la calle. Schubert vivió allí de 1797 a 1801.

En 1808, a los once años, Franz que tenía una bonita voz de soprano, fue admitido por concurso entre los niños cantores de la Capilla Imperial que estudiaban y residían en el "Stadtkonvikt", colegio muncipal, escuela preparatoria para la Universidad.
El Konvikt se encontraba en el centro de Viena, instalado en un antiguo colegio de los Jesuitas; había sido clausurado por el Emperador José II y fue abierto de nuevo por Francisco II, bajo la dirección de los Hermanos Piaristas.
Desde los doce hasta los diecisiete años Schubert estuvo interno en el Konvikt. En los primeros tiempos, añoró sin duda la casa paterna, llena de amor y serenidad, pero pronto supo conquistarse la amistad de sus compañeros y de todos los maestros y se le hizo má fácil soportar la severa disciplina del instituto. En realidad los años pasados en el Konvikt fueron felices para Schubert y muy importantes para su formación, ya que cursó los estudios secundarios que refinaron su sensibilidad y aumentaron su inclinación por la poesía, pudiendo además seguir y profundizar los estudios musicales. Estudiaba canto, música instrumental y de cámara y composición. Uno de sus maestros fue el célebre Salieri, rival de Mozart y maestro de Beethoven.

Retrato de Franz Schubert a los diecisiete años

El Konvikt tenía una orquesta formada únicamente por alumnos y dirigida por Wenzel Ruziczka. Todas las tardes esta orquesta daba un pequeño concierto; se ejecutaba una sinfonía precedida y seguida por otra pieza musical. Los autores que más se interpretaban eran Mozart y Haydn, pero también Cherubini y las primeras obras de Beethoven. Franz Schubert fue, en breve tiempo, primer violín de la orquesta, más adelante compuso algunas obras para la misma y en varias ocasiones sustituyó a Ruziczka en la dirección. A estas ejecuciones no asistía público, porque tenían como única finalidad el estudio, pero en verano las ventanas estaban abiertas y varias personas se reunían en la Plaza de los Jesuitas para escuchar; tanto fue el interés despertado, que un comerciante de la zona se dedicó a alquilar sillas para este público improvisado.
En los años de colegio Schubert se entregó a la composición con una asiduidad cada vez mayor. Joseph von Spaun, compañero y gran amigo suyo durante toda su vida, nos ha dejado en sus memorias un testimonio de estos primeros ensayos del jovencísimo músico: "A petición mía, me tocó un Minuetto compuesto por él; estaba rojo de vergüenza y atemorizado, pero mis aplausos le tranquilizaron. Me confesó que muchas veces ponía música a sus pensamientos, pero que su padre no debía saberlo, porque no quería que se dedicase a la música. Yo le proporcionaba el papel pautado que necesitaba."

De la producción de Schubert en estos primeros años, muy pocas páginas han llegado hasta nosotros, la primera, cronológicamente hablando, es una fantasía a cuatro manos escrita en abril de 1810, cuando el músico no había cumplido aún los trece años. Su biógrafo Einstein define así esta singular composición: "Tiene el sabor de una travesura realizada sobre el teclado del piano con un compañero" y observa que es muy significativo el hecho de que Schubert empiece su labor de compositor con una pieza a cuatro manos, ya que el tocar así en un instrumento se puede considerar un símbolo de amistad. En efecto, todas las composiciones de Schubert en esta modalidad están dedicadas a amigos y unas variaciones a cuatro manos fue la obra que dedicó a Beethoven, al que tanto admiraba. En los años siguientes las composiciones se multiplican: una segunda fantasía a cuatro manos, un cuarteto en sol, otro en do mayor, una obertura para la orquesta del colegio, algunas páginas de música religiosa y un grupo de cuatro lieder, primer núcleo de lo que será uno de los tesoros del arte schubertiano.

Continuará


A continuación podemos oir las siguientes obras de Schubert: Ave María (Pavarotti) Impromptu opus 90, nº 4 (Rubinstein) Lieder "Bliss" (E. Schwarzkopf) Serenata (Orquesta) Momento musical nº 3 (Horowitz) Lieder Margarita a la rueca(G. Janowitz)




Franz Schubert, Fantasia opus 103

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