11 octubre 2008

Franz Schubert: Nacido para la música ( 3 )

Retrato y autógrafo de Schubert. Dibujo de Kupelwieser, Museo Histórico de Viena.

1817 fue para Schubert el primer año de actividad libre. Su porvenir era incierto, ya que no escribía por encargo, como la mayoría de los músicos, ni tenía protectores influyentes, su unica esperanza era llegar a interesar a algun editor. Quizá por este motivo sus primeras composiciones en este año, fueron varias sonatas para piano, de fácil ejecución, breves y sencillas, pero altamente significativas, porque precisamente con estas amables piezas, Schubert creó un nuevo estilo que se distingue por una inagotable inventiva, gran riqueza armónica y fluidez de discurso. Otras composiciones de este periodo fueron algunas Oberturas orquestales de estilo italiano, fruto del descubrimiento, por parte de Schubert, de la música de Rossini y, naturalmente, otros famosos lieder como La Muerte y la Doncella, El Caminante y La Trucha.
Durante el verano de 1818, Schubert se trasladó a Hungría, en el castillo de Zelesz, como profesor de música de las hijas del conde Johann Esterhazy, María y Carolina. Era la primera vez que dejaba Viena y sus amigos.


Residencia veraniega del conde Esterhazy en Hungría, donde Schubert estuvo en los veranos de 1818 y 1824. Una placa y una escultura lo recuerdan.

Las primeras semanas pasaron rápidamente en un ambiente sereno y agradable; lejos de preocupaciones Schubert escribía a sus amigos: Me encuentro estupendamente. Vivo y compongo como un dios, y así debería ser siempre. Pero pronto empezó a aburrirse y a añorar su ciudad y sus amigos. De Hungría trajo, aparte de algunos lieder, sobre todo composiciones para piano a cuatro manos entre las cuales, según von Spaun, figuraban las variaciones sobre la canción francesa Reposez vois bon chevalier, que dedicó a Beethoven.
De vuelta a Viena, Franz tuvo que resolver el problema de la vivienda. Su padre intentó hacerle volver a casa y a la esuela, pero él prefirió compartir la habitación de su amigo Mayrhofer, semioscura, húmeda y carente de calefacción. Poco después, un nuevo personaje entró en la vida de Schubert: el cantante Johan Michael Vogl, que era entonces uno de los más famosos intérpretes de los teatros vieneses. Cediendo a las presiones de Schober (amigo del compositor), Vogl consintió, de mala gana, conocer al joven músico. En su primer encuentro se mostró distraído y condescendiente, pero una vez hubo leído algunos lieder, su actitud cambió y pronto se convirtió en el principal difusor de la obra vocal de Schubert y en uno de sus amigos más fieles.
Un paisaje de Austria.

Fue así que Franz pasó el verano de 1819 en tournée con Vogl en la alta Austria, en Steyr y en Linz. Durante esta gira memorable, Schubert se dio cuenta de que su música obtenía un éxito mayor de lo que había imaginado y se sintió halagado y fortalecido. Precisamente en Steyr compuso una de sus páginas más populares, el quinteto en la mayor llamado La Trucha. En el mismo año, Schubert respaldado y alentado por sus amigos, intentó conquistar Viena como autor dramático. Como hemos visto, ya en 1814 había compuesto la música para una ópera: El castillo del Diablo. Le siguieron en 1815, cuatro Singspiel (dramas cantados y hablados), entre los cuales uno sobre texto de Goethe: Claudina de Villa Bella.


En la pequeña localidad de Steyr, Schubert compuso el quinteto "La Trucha"

Entre 1819 7 1823, Schubert compuso la música para ocho óperas más y dejó inacabadas otras tres. Schober, von Spaun y el mismo Vogl hicieron jugar todas sus relaciones y el 14 de junio de 1820 se estrenó Los hermanos gemelos, en el viejo teatro de la Puerta de Carintia, pero el éxito no se produjo y, después de seis representaciones, la ópera fue retirada. Todos los otros trabajos dramáticos de Schubert que llegaron a estrenarse tuvieron igual suerte, la mayoría no se estrenaron. Esta incompatibilidad entre Schubert y la ópera se puede explicar con el hecho que su inspiración esencialmente lírica e intimista encontraba su perfecta realización en el lied, pero mal se adaptaba a las exigencias del teatro. Sus óperas son una serie de fragmentos líricos, algunos buenos, otros magníficos, pero falta en ellas la unidad y un verdadero clima dramático. Hay que añadir que en muy pocas ocasiones los libretti en los que trabajó estuvieron a la altura de la situación. Podemos preguntarnos por qué Schubert perdió tanto tiempo a cultivar un género que no se le adaptaba; la respuesta es sencilla: sólo el éxito en el teatro proporcionaba rápidamente fama e independencia económica.


Schubert en el parque de Viena saluda a unas jóvenes alumnas de piano

Como es de suponer, en estos años Schubert no se dedicó sólo al teatro, en 1821 esbozó y casi terminó su Séptima sinfonía (que fue más tarde completada por el director de orquesta Weingartner), y entre finales de 1822 y comienzos de 1823 escribió dos movimientos, allegro y andante, de una nueva sinfonía: la Octava. Un amplio movimiento, scherzo, quedó ampliamente esbozado y finalmente el trabajo fue abandonado; se trata de la Sinfonía Inacabada, que se estrenó en Viena el 17 de diciembre de 1865 y ha conquistado la más amplia popularidad. También de 1823 es la Sonata para piano en la menor en tres movimientos, una obra concisa y concentrada en la misma línea creativa de la Inacabada.



Arbusto rhododendron "Franz Schubert"

A continuación podemos escuchar de Franz Schubert las obras siguientes:

-Quinteto en La Mayor, D667 "La Trucha". Cuarteto Amadeus, Clifford Curzon, piano. Grabación histórica.
-Sinfonía nº 6 en do Mayor. Orquesta de Extremadura, director invitado: Jan Caeyers



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